Educación democrática: aprender a vivir juntos

Caminante USAC

—Por Beatriz Villarreal.

La teoría educativa del aprendizaje desarrollada por Jacques Delors sigue la tradición de la UNESCO. Esta institución incluye a casi todos los países que son y que pretenden ser democracias plenas en este siglo xxi. Ambos, UNESCO y Delors, integran la educación al proceso democrático nacional. La educación es tratada como un eje central del proyecto de desarrollo nacional, y se realiza por medio del aprendizaje y la enseñanza de materias, contenidos, conceptos, valores y acciones que preparan al estudiante para actuar sobre su vida personal y cotidiana, y, a su vez para que estos sean capaces de influir en la sociedad, la economía, la historia y la cultura, incorporando los valores y principios sociales que lo hacen posible.

Esta democracia está basada en una doble vía: la individual o privada y la colectiva o pública. Por lo tanto, la educación tiene que formar personas capaces de desarrollarse en su vida personal y de realizarse como un ciudadano propositivo y activo en la vida pública.

Las demandas que le hace la sociedad a este modelo educativo consisten en formar personas y ciudadanos buenos, responsables, solidarios y gregarios, con la construcción de competencias que los preparen, tanto teórica como prácticamente, para la vida personal, laboral y social, como miembros cualificados y capaces de aportar a sí mismos y a los demás. Es por ello que a esta perspectiva educativa se le ha denominado la teoría de las competencias educativas.

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Delors, en el desarrollo de la teoría educativa de las competencias, destaca cuatro formas de aprender, cuyo objetivo es formar a sus miembros para que, con sus aportes, la sociedad en que viven llegue a ser democrática, educada, solidaria e igualitaria. Estas formas de aprender son las siguientes:

1) Aprender a conocer. Consiste en formar capacidades para conocer. La lectura, el estudio, y la discusión individual y colectiva permiten llegar a conocer, saber y aprender. Esto significa que ya no se trata solo de leer o repetir el texto o el tema escuchado, sino de que el estudiante se involucre en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Tiene que entender, comprender, interpretar y explicar lo que conoce. Esto lo lleva a la  comprensión del mundo que lo rodea y le permite vivir con dignidad, pero,  sobre todo, le permite tener su propio criterio e interpretación de la ideas y de la vida. Aprender ya no es repetir lo que se leyó, pues requiere de todo un trabajo intelectual de entendimiento, de asimilación y de interpretación por parte del alumno. Esto exige dar al estudiante una formación para que pueda desarrollar recursos que lo hagan capaz de  entender y  comprender lo que conoce.

Esta es la vía que luego le permitirá aprender por sí mismo y alcanzar capacidades de interpretación y valoración de los contenidos. Este proceso de aprendizaje lo hace partícipe del conocimiento y, a su vez, le permite ubicarse en el mundo. El estudiante deja de ser un ente pasivo en el proceso de conocimiento y de aprendizaje, para convertirse en un sujeto activo y productivo.

2)  Aprender a hacer. Es fundamental para hacer realidad la primera. Esto le permitirá al estudiante demostrar que es capaz de hacer realidad y llevar a la práctica lo que aprendió a nivel conceptual. Es concretar en la práctica los contenidos que leyó y aprendió. Es desplegar en la práctica la teoría. Este aprendizaje es fundamental para asegurar su formación profesional y su capacidad de enfrentar y adaptarse para permanecer en el mercado laboral a corto, mediano y largo plazo. Esta formación le permite desempeñar diferentes tareas y/o proponer la realización de otras nuevas.

3) Aprender a vivir juntos. Encauza hacia la aceptación de las diferencias y la existencia de los demás. Contribuye a la toma de conciencia de sí mismo y del otro como un igual. Característica necesaria para la existencia y conservación de las sociedades, ya que todos somos parte de una comunidad.

4) Aprender a ser. Es la que enseña y educa a cada persona para ser parte del desarrollo global y, a su vez, demostrar su humanidad, riqueza interna y potencialidad frente a los demás.

Esta teoría educativa permite superar el énfasis individualista que hasta ahora tiene la educación. Es conocer y volcarse más a la acción y el impacto que puede tener la educación en el entorno del estudiante. Prepararlo para actuar, crear y transformar su medio social y laboral, que puede ser su comunidad o su trabajo. La tercera competencia (aprender a vivir juntos) es fundamental para el desarrollo de las capacidades solidarias y democráticas de cada uno de nosotros, en el sentido de que somos  formados para aprender a vivir en comunidades de personas y ciudadanos diversos y heterogéneos.

Tanto aprender a vivir juntos como aprender a ser son las competencias que llevan a la formación de la ciudadanía y de la democracia participativa e igualitaria, y, a nivel individual, a la formación de principios y valores que nos hacen buenas personas y ciudadanos activos y colaboradores.     

Considerando este marco conceptual y desde esta concepción educativa, la construcción de la democracia en Guatemala no se está ampliando ni fortaleciendo por medio de la educación, pues el estilo político que se ha impuesto es el de la apropiación del Estado por uno o varios grupos, para su beneficio y para accionar contra el resto. Este ha sido el estilo tradicional y la práctica política impuesta que ha dado escasos resultados para el modelo democrático que persiguen grupos pensantes con tendencias o posiciones democráticas más avanzadas, que intentan y justifican que los docentes y los estudiantes sean los que traten de hacer de Guatemala un país con una democracia  incluyente y multicultural, que permita  a la vez la construcción de lo público y de lo privado, para lograr un justo balance entre el dominio del sector privado y el público en lo económico, en lo educativo, en lo social y en lo político, y una unión entre estos dos espacios diferentes que tienen que estar relacionados entre sí.

Por ejemplo, el financiamiento de las campañas políticas y la organización y fortalecimiento de los partidos políticos. Esto es responsabilidad de todos los sectores. Debe construirse un acuerdo entre los sectores económicos, el gobierno y la sociedad civil. La transparencia del financiamiento de los partidos es una condición para el fortalecimiento de la democracia, entendida como la convivencia entre iguales, o sea, entre ciudadanos.

La composición étnica e histórica de este país está basada en la desigualdad y constituida por diversas culturas, lo cual hace más complejo el diálogo y el acuerdo nacional, pues además tiene sus orígenes en la colonización española, caracterizada por grupos humanos que solo buscaron enriquecimiento, poder y dominación, y no la convivencia pacífica con las culturas originarias.   

Cinco siglos después, la situación en Guatemala es sumamente compleja. Existe un gran enriquecimiento de pequeñas élites que no muestran ningún interés por la democracia ni por un desarrollo social más igualitario ni un progreso material que incluya a grupos empobrecidos como resultado de la  explotación histórica a la que han sido sometidos, a los bajos salarios, a la escasa demanda laboral y a las malas condiciones de vida. Es una estructura política piramidal, al igual que la sociedad, con un Estado débil y una nacionalidad multicultural casi inexistente. Las viejas élites enriquecidas por métodos tradicionales, junto con los nuevos grupos hegemónicos, tratan de mantener esta situación, de lo contrario, perderían sus  beneficios.

La solución que tiene este país para aprender a vivir juntos, como lo propone la teoría educativa desarrollada por la UNESCO,  es hacer realidad el modelo educativo que concibe a la educación como la posibilidad para aprender a solucionar los conflictos de manera pacífica, fomentando el conocimiento de los demás, de su cultura y su espiritualidad, frente a la actual atmósfera competitiva imperante en la actividad comercial de la nación. Buscar alternativas para combatir la tendencia internacional que privilegia el espíritu de competencia y el éxito individual.

Una posible salida a esta situación puede ser dar a la educación dos orientaciones complementarias que son 1) El descubrimiento del otro en todos los órdenes de la vida; y 2) Tender hacia objetivos comunes.

El descubrimiento del otro considerado como parte del conocimiento de sí mismo, pues los demás son parte de mi existencia, es lo que hace posible el conocimiento desde la comprensión. Tender hacia los objetivos comunes permite superar los hábitos individuales que valoran los puntos de convergencia privados, y pasar por encima de los aspectos que nos separan, para dar origen a un nuevo modo de identificación que es el nosotros como base de una convivencia posible y sostenible.

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