Democracia: libertad o igualdad?

Caminante USAC

—Por Beatriz Villarreal.


Las  actuales manifestaciones en América Latina de la crisis de las democracias republicanas se dan por el voto universal, el imperio de la ley, las desigualdades sociales y las libertades públicas. La democracia no puede reducirse a la organización de las elecciones libres. La no solución a los problemas de representación, inclusión y de derechos humanos a grandes sectores de población, pone en entredicho el avance y la consolidación institucional de la democracia, los gobiernos y de las instituciones políticas como los partidos políticos en casi todas las sociedades de este sub- continente. En muchos casos el Estado no les garantiza las condiciones mínimas ni necesarias para ejercer la libertad a todos los ciudadanos como es garantizar el derecho universal del voto, libertad de expresión y el derecho a la propiedad, pues en su mayoría, son los grupos educados los votantes y los más beneficiados del sistema económico. Estos movimientos sociales lo que demuestran es la inexistencia de políticas públicas de los gobiernos para eliminar la pobreza y superar la desigualdad.

El analfabetismo o una lejana ubicación geográfica hace que los que más votan y que participan en política son los más educados y urbanos. Además todavía se discrimina a grupos como los migrantes que se ven imposibilitados de votar. Para Alain Touraine en “Podremos vivir juntos? (2000) la historia de la democracia en el siglo XIX estuvo dominada por la búsqueda de una democracia social, no solo política y por la idea de nación porque “la formación de los movimientos sociales está ligada a la solidez de las libertadas públicas  y por lo tanto a la democracia representativa, que reconoce el pluralismo de las opiniones y los intereses”.

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Para hacer realidad el derecho a la igualdad política, social y económica, la primera condición es la libertad que es la que garantiza la igualdad de todos ante la ley. Junto con la solidaridad, los tres, son la expresión concreta de la ciudadanía. Muchas democracias no han logrado aún garantizar a todos los habitantes la libertad política y la igualdad material que es lo que significa la democracia económica. Son cada vez más son los que se están quedando al margen de estos derechos. El sistema económico los expulsa de diversas maneras y el Estado no puede defenderlos ni garantizarles una mínima participación en la producción ni en la economía. El desempleo ha crecido significativamente. Alain Touraine propuso hace más de dos décadas la necesidad de renovar este sistema republicano en el mundo, ante la desigualdad que se está ampliando cada vez más.   

Touraine propone que la democracia republicana debe ser renovada en los países donde existe, para demostrar su vigencia. Para llevar a cabo esta reconstrucción es necesaria la centralidad del sujeto que es la participación ciudadana en el desarrollo e institucionalización de su capacidad para cambiar situaciones  que son parte de sí mismos y de la sociedad en la cual vive. Y para ser parte de una democracia en la que se tiene que concretar la libertad, la igualdad y la solidaridad como derechos y como deberes. En la medida que el Estado le garantice los derechos a todos, será más plenamente democrático. Para la igualdad, son los sujetos como actores o ciudadanos en busca de garantizar sus derechos humanos: políticos, sociales, económicos, ambientales y culturales. En el pasado fueron los trabajadores y hoy son las mujeres, las minorías sexuales y étnicas. Ante esta amplitud de cobertura democrática se tienen que actualizar las instituciones públicas para hacer progresivos estos derechos.

Los protagonistas son los sujetos individuales involucrados en movimientos sociales que luchan por sus vindicaciones para limitar la profundización de las diferencias socio-económicas y culturales. Se debe de fortalecer el control  social y político de la economía, los movimientos sociales son los agentes de estas reformas que son las que aseguran la inclusión educativa, social y cultural de cada uno. En la política del sujeto cada uno lucha por su reconocimiento en la diversidad cultural, y contra el rechazo a la exclusión para garantizarse el derecho de construir su proyecto personal dentro del proyecto social a partir del fortalecimiento y el reconocimiento de las instituciones públicas.

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