Día de la Resistencia Indígena

Caminante USAC

—Por Luis Javier Crisóstomo.


El 12 de octubre es un acontecimiento significativo para algunos y de tristes recuerdos para otros. Los pueblos indígenas tanto de Guatemala como de otros países de América, deberían recordar las consecuencias que trajo la llegada de Cristóbal Colón a estas tierras. Estas consecuencias, en su mayoría son negativas y cuyo impacto todavía se vive en la actualidad. Es sabido por todos, que junto a Colón y los años posteriores, una de  las medidas tomadas por los invasores fue la eliminación de los elementos culturales a cambio de imponer los componentes culturales de los que llegaron aquí en aquellos lejanos tiempos. Hay que decir que la historia de los pueblos indígenas en América no empieza en 1492, pues ya estaban antes de la llegada de Colón.

Para los pueblos indígenas, en el 12 de octubre, no hay nada que conmemorar debido a los hechos originales que sucedieron en aquel tiempo y más las condiciones actuales en que se vive. Se mantienen la injusticia, la falta de reconocimiento como pueblos, el irrespeto a los derechos humanos individuales y colectivos. El 12 de octubre está para recordar, analizar y comprender hechos lamentables como el despojo de tierras, el trabajo obligatorio, la imposición del cristianismo, la persecución del liderazgo, tortura y muerte de  autoridades indígenas, el no ser parte del proyecto político imperante y vivir de generación en generación bajo la discriminación y el racismo. Por el sufrimiento de los pueblos indígenas, muchos de ellos han muerto durante los más de cinco siglos de exclusión. Tampoco es de celebrar el contenido de la Bula Papal de Alejandro VI de 1493 que cede las tierras de Abya Yala a los reyes y a sus herederos. No hay por qué celebrar la esclavitud a que fueron sometidos los antepasados de los pueblos indígenas que vivían en estas tierras por las medidas que se tomaron posteriormente que trajeron dolor y muerte.

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Cualquiera en su sano juicio, no tiene por qué celebrar los casi 300 años de vida colonial donde se vivieron momentos difíciles, situación que continúa a estas alturas del tiempo, ya con el Estado instituido pero de corte excluyente y racista. Los 198 años de vida independiente de los herederos de los españoles han sido el marco temporal de acontecimientos políticos, económicos y culturales que no han tenido algún significado relevante para los pueblos originarios de Guatemala. Durante este tiempo, la escuela de todos los niveles ha sido uno de los instrumentos al servicio de la cultura dominante para defender el monoculturalismo y el monolingüismo sobre la base de una sola nación. En la escuela actual, todavía hay mentes que celebran el 12 de octubre como el día de la raza, el día de la hispanidad, el encuentro de dos mundos, pero no se estudian la vida, los aportes y los derechos de los pueblos originarios. 

Esta fecha, debe convertirse para señalar las condiciones negativas en que viven los pueblos indígenas y hacer las denuncias sobre casos de racismo, discriminación, exclusión política, graves problemas de salud y la falta de oportunidades para entrar a la educación pública en todos los niveles. El 12 de octubre, debe ser un día en que los pueblos de Guatemala, con madurez reflexionen y construyan voluntariamente propuestas del proyecto político incluyente, democrático y justo. Es tiempo que los pueblos de Guatemala den paso al diálogo, responsabilidad colectiva y mente democrática para que la diversidad de culturas sea el cimiento del Estado multinacional como producto del ejercicio de la democracia en política y en las disciplinas del conocimiento.

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