La universidad en el ojo de la tormenta

Caminante USAC

—Por Cristóbal Pérez-Jerez.


La Universidad de San Carlos, institución esencial para el desarrollo nacional, se enfrenta a una nueva etapa de la historia de Guatemala. Los problemas coyunturales de la nación se han desbordado y hoy se encuentra en el centro de muchos noticieros internacionales. La pobreza, la desnutrición, los bajos salarios, el desempleo y las brechas sociales ya no pueden esconderse. Estos problemas empujan a la población a marchar masivamente hacia el norte, y el gobierno de la nación más poderosa del mundo está reaccionando con mucha fuerza para detener la ola de migrantes de Estados fallidos regionales.

Guatemala amaneció el lunes 12 de agosto con un nuevo presidente, Alejandro Giammattei, aunque no parezca el nuevo gobierno tendrá que realizar reformas sociales y políticas fundamentales, sí quiere sobrevivir como gobierno y quiere aportar algo al futuro de la nación.

Aquí es donde la Universidad de San Carlos tendrá que mostrar todas sus virtudes, como eje estratégico de una nueva nación. La universidad se encuentra en el momento actual con grandes retos. Retos que obligan a sus autoridades y a todos los sectores universitarios, estudiantes, académicos y administrativos a asumir el reto de construir un proyecto universitario sólido académicamente, fuerte en sus propuestas de reforma del Estado y firme en su visión de una nueva Guatemala solidaria, educada, equitativa, pacífica y negociadora.

Los retos internos son recobrar la confianza en la calidad de la educación superior. Estos retos pasan por dos reformas que las actuales autoridades ven con claridad. Uno es la reforma académica, es indispensable reformar todos los planes de estudio para poner a Guatemala en sintonía con el cambio tecnológico 4G. La universidad tricentenaria está dando pasos hacia los cambios para modernizarse. Ya se tienen intercambios con países destacados de la región en materia de educación superior, hay que fortalecer los programas de posgrado en alianza con la UNAM de México, con el sistema educativo de Panamá y Costa Rica, en donde se han realizado giras de estudiantes y académicos, lograr acuerdos de intercambio científico-tecnológico e intercambio de experiencias.

El sector empresarial en la Unión Europea exige a las universidades la reforma de planes de estudio y carreras cada cinco años. Es un ejercicio válido de estar al día con los cambios fundamentales en los sistemas comerciales y de transporte internacionales, así como en el cambio de sistemas informáticos.

La reforma académica pasa también por capacitar mejor a los docentes y profundizar los modelos de educación dual, en donde universidad-empresas (nacionales y extranjeras)-gobierno cooperen mutuamente para fortalecer las habilidades y experiencias de los egresados. Los proyectos que se están desarrollando no pueden minimizarse, sino al contrario, dan paso a una nueva universidad que se pone al día con la ciencia, la sociedad y el mundo. Se tienen proyectos para mejorar la docencia y los docentes; para avanzar en programas de educación asertiva en los estudiantes y para mejorar la eficiencia de la administración de las distintas unidades académicas.

También está la reforma política interna. Es decir, la necesidad de fortalecer la democratización de la institución. Se harán esfuerzos para cambiar la forma de elección de autoridades, los centros regionales y las unidades que no tienen una representación directa tienen que participar. Fortalecer la capacidad de acción de las autoridades, para que puedan cumplir sus funciones de manera rápida y eficiente es un paso adelante.

En fin, en el momento actual se hacen esfuerzos importantes para relanzar a la universidad hacia el futuro. Con el reto más importante, lograr el consenso para sacar adelante al país, colaborando, con todos los sectores sociales, ya sean sindicales, empresariales, locales, regionales, o de gobierno, con el fin de construir una nueva Guatemala de consensos y de alcanzar objetivos claramente establecidos.

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Hay grupos minoritarios empecinados en frenar los avances de la universidad y la nación. Hay que escucharlos, pero, al mismo tiempo hay que indicarles el compromiso de todos los universitarios en la creación consensuada de un proyecto de nación que permita sacar a Guatemala del atraso y convertirla en una nación orientada a la equidad, la solidaridad, el respeto a la naturaleza, la democracia y el bienestar de todos. Para democratizarse la universidad tiene que ampliar su cobertura estudiantil, hacia todos los centros regionales y urbanos. No debiera nadie quedarse sin la oportunidad de ingresar a estos recintos que permiten salir de la pobreza.

¿Hacia dónde va la San Carlos?

Este es el momento en que la universidad va a demostrarle al país por qué existe y cuales son sus cualidades. Guatemala enfrenta amenazas externas y amenazas internas.

Tenemos un nuevo gobierno, la universidad tiene que construir un proyecto de Estado-nación, que sea discutido con todos los sectores organizados de la sociedad y pensando en el conjunto de la población del país. La universidad, autoridades, estudiantes, académicos y administrativos, tanto de la sede central como de todas las sedes del país, tienen que construir el proyecto que permita en los años del próximo gobierno generar un proyecto nacional de largo alcance. Los problemas a resolver son, sacar a Guatemala de la lista negra de ser uno de los países más violentos del mundo, generar un proyecto para que todos, empresarios, gobierno y sectores sociales realicen acciones claramente diseñadas para reducir la pobreza. Cada cuatro años la pobreza tiene que bajar un 10%

Para ello, la universidad está consciente de que tiene que establecer programas conjuntos con el gobierno y empresarios y sociedad civil, para que en una década Guatemala tenga alfabetizada al 95% de la población, que se gradúen de secundaria el 80% de los jóvenes, que terminen la primaria el 90% de la población. Son objetivos inalcanzables. Pero la ciencia de la universidad y los sueños de una nación pueden hacerlos realidad. La universidad, en forma clara se debe orientar hacia dar cabida a estudiantes de instituciones de secundaria públicos. Es parte del compromiso de reforma.

La universidad, tiene el potencial intelectual, político y profesional con capacidad de darle un norte al país, y aliado con todos los sectores del país construir un proyecto de unidad nacional, que está pendiente desde el día de la separación de Chiapas, en 1820. Hay que construir una nación solidaria, unida que tenga otro proyecto eliminar el pacto de corruptos, con el fin de que los órganos del Estado respondan a los intereses del pueblo y no de minorías sedientas del dinero fácil. Tienen que limpiarse todos los órganos del Estado, con el fin de recuperar la confianza y credibilidad en las autoridades de la nación y de las instituciones.

La universidad frente a un mundo atrofiado

La universidad, haciendo uso de todas sus capacidades tiene que ayudar a la sociedad a enfrentar los grandes retos que nos ofrece un mundo cambiante y en crisis. Grandes nubarrones amenazan en el horizonte. Primero, no es posible esconder la pobreza, el atraso, la falta de oportunidades de la nación. Casi 250 mil de sus habitantes, casi el 2% se acumulan en multitudes famélicas en la frontera México-Estados Unidos, ya se han convertido en un dolor de cabeza para las autoridades y los grupos ultras de la nación norteña. Trump nos ha puesto entre la espada y el suicidio, al convertir inicialmente a Guatemala en tercer país seguro, o un nuevo Guantánamo, concentrará en las fronteras chapinas a enormes masas de migrantes, de todo tiempo y lugar. Giammattei no podrá mirar hacia otro lado. Allí la universidad ejercerá su poder intelectual. Se tiene que diseñar una estrategia para enfrentar esta amenaza. La carolingia es fundamental para diseñar los proyectos para motivar al guatemalteco a que no emigre, dándole educación y salud que lo preparen a formar una clase media más extendida y competitiva.

La amenaza de Trump es real, ya no estamos ante un político mentiroso. Tal vez no es simpático, pero es contundente. Si Giammattei y todo el país no se somete la sociedad en su conjunto será severamente castigada desde el Olimpo. El mayor ingreso de la nación, son las remesas del extranjero, son cerca del 12% de ingreso de divisas al país, las exportaciones apenas son el 6%, la universidad como centro ideológico del país tiene que establecer una adecuada negociación con el gobierno yanquee, para que se trasladen fondos a modernizar el sistema educativo de primaria, secundaria y universidad para mejorar la calidad y competitividad de los chapines. También se tiene que negociar como el gobierno de Estados Unidos va a financiar estos proyectos, conjuntamente con el gobierno asesorado por la universidad. En fin un nuevo mundo nos espera, será la gloria o el infierno. Confiamos en nuestra universidad.

Continurá…

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