Tentativas

-Por Oscar Peláez.


  ↓“Tentativo o tentativa significa prueba, experimento para tratar de tener éxito en alguna cosa”.

 El Doctor Oscar Peláez Almengo, Ph.D. Tulane University, 1996. Profesor Titular XII del Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, presenta su comentario al libro de Carlo Ginzburg, Tentativas (Guatemala: Serviprensa, 2018), publicado con la autorización del autor por la Dirección General de Administración con la colaboración de la Jornadas Académicas de la Rectoria de la Universidad de San Carlos. 

Por: Oscar Peláez Almengor, Ph.D. Tulane University, 1996. Profesor Titular XII del Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El autor del libro: Tentativas, Carlo Ginzburg, nació en Turín, Italia, el 15 de abril de 1939, historiador, representante más importante de la llamada Microhistoria Italiana.  Hijo de la escritora italiana Natalia Ginzburg y del intelectual Leone Ginzburg.  Su familia fue de intelectuales y  luchadores por la libertad, lo que le costó la temprana muerte a su padre.   Carlo Ginzburg se doctoró en Filosofía y Letras por la Universidad de Pisa en 1961.  Dio clases en la Universidad de Bolonia y en la Universidad de California en Los Angeles –UCLA- de 1988 a 2006; es profesor de Historia de las Culturas Europeas en la Scuola Normale Superiore de Pisa.  Ha enseñado en las universidades de Bolonia, Harvard, Yae y Princeton, en el Walburg Institute de Londres en la École Practique des Autes Études en París.  Su labor le ha merecido varios reconocimientos, entre ellos, el Aby Walburg Price en 1992 y el Premio Salento en 2002. 

Los campos de estudio del profesor Ginzburg van desde el Renacimiento Italiano hasta la historia moderna de Europa.  Sus mayores contribuciones son sobre historia antropológica, el arte, la literatura y la historiografía.  Estuvo presente en Guatemala en el año 2015, con motivo de la inauguración de la Cátedra Marc Bloch, su intervención fue aplaudida por estudiantes y profesores de la Universidad de San Carlos de Guatemala y de otras universidades centroamericanas que se dieron cita en nuestra casa de estudios para escucharlo.  Sus puntos de vista son originales, eruditos y profundamente provocadores, 

Su obra más reconocida en español ha sido El queso y los gusanos.  El cosmos según un molinero del siglo XVI (1976), que reconstruye la cosmogonía de Menoquio un molinero campesino del norte de Italia a partir de dos juicios de la inquisición en 1583 y 1599, elaborando nuevas teorías interpretativas que dieron base a la corriente de la Microhistoria Italiana.  Cuenta en su haber con muchos libros más, la mayoría de ellos traducidos al castellano. 

En el prefacio del libro que reseñamos, Carlo Ginzburg indica que la palabra “Tentativo” o “Tentativa” significa “prueba, experimento para tratar de tener éxito en alguna cosa”, y agrega que le parece una buena definición que se adapta de una manera particular a los once escritos que conforman el texto, nos indica además que todos los escritos fueron realizados entre los años 1978 a 1988, dejando al lector la última palabra sobre si los ensayos son “experimentos logrados”.  Debe mencionarse que la introducción al texto fue elaborada por el profesor Carlos Antonio Aguirre Rojas, que tiene una extensión de cerca de cuarenta páginas, es por derecho propio un escrito más incluido en el libro Tentativas.  En estas notas de presentación vamos a referirnos solamente a los trabajos de Carlo Ginzburg, los cuales conforman un mosaico temático que se debe en parte a los intereses de investigación de su autor: 

Siguiendo estas inquietudes el autor indica que “Metodología e historia de la historiografía en dosis moderadas abren la mente, pero en dosis exageradas pueden llegar a sofocarla.”  Ginzburg se confiesa contento si sus escritos provocan interés en cuestiones de método y de historia, pero dice que estaría mucho más contento si estas páginas animaran nuevas investigaciones en el campo de la historia, nosotros agregamos, de las ciencias sociales en general. 

En su primer ensayo El palomar ha abierto los ojos:  Conspiración popular en la Italia del Siglo XVII, nos habla con mucha propiedad de sus investigaciones sobre los intermediarios o mediadores culturales, los cuales son en parte consecuencia de una serie de desniveles culturales y relaciones de poder.  Su segundo ensayo El nombre y el cómo: Intercambio desigual y mercado historiográfico, nos describe como los intercambios culturales están signados por diferentes factores.  Metodológicamente el nombre de la persona es esencial y es a partir de lo cual podemos arrancar una investigación y acceder a todo tipo de archivos, esto lo señala Ginzburg porque:

Las líneas que convergen sobre el nombre, y que arrancan de él, configurando una especie de telaraña de mallas estrechas, le dan al observador la imagen gráfica de una red de relaciones sociales en las cuales el individuo esta inserto. (Ginzburg, 2018, p. 111). 

Agregando el autor: 

Por eso proponemos definir a la microhistoria, e incluso a la historia en general, como una ciencia de lo vivido: una definición que trata de abarcar tanto las razones de los partidarios como también las de los enemigos de una posible integración de la historia en las ciencias sociales (definición que por esta razón disgustará a ambos bandos). (Ginzburg, 2018, pp. 116-117). 

En el fondo de los archivos, en lo más profundo de los papeles y vestigios esta la historia, esa historia que los hombres no saben que están haciendo, pero que a cada paso deja huellas, indicios de su paso por la vida, “la historia que los hombres no saben que hacen”.  Enriqueciendo con esto su posición referente al paradigma indiciario que forma el núcleo central de sus argumentaciones.

El tercer ensayo lleva por título: Huellas. Raíces de un paradigma indiciario, este es uno de los escritos más famosos de Carlo Ginzburg, por su profundidad y por el giro que significa para las ciencias sociales.  No se puede dejar de mencionar que este texto se ha convertido en una de las piezas de escritura más leída y discutida dentro de las ciencias sociales en los últimos años, su lectura despierta inquietudes y una serie de cuestiones que están mejor anotadas en palabras del autor: 

Durante milenios el hombre fue cazador.  En el curso de persecuciones innumerables aprendió a reconstruir las formas y los movimientos de las presas invisibles partiendo de las huellas en el fango, ramas rotas, bolas de estiércol, mechones de pelo, plumas enredadas, olores estancados.  Aprendió a husmear, registrar, interpretar y clasificar huellas infinitesimales como hilos de baba.  Aprendió a realizar operaciones mentales complejas con rapidez fulmínea, en la espesura del bosque o en un claro lleno de traicioneras amenazas. (Ginzburg, 2018, p. 135). 

Agregando: 

Se puede, en suma, hablar de un paradigma indiciario o adivinatorio, dirigido, según las formas del saber, hacia el pasado, el presente o el futuro.  Hacia el futuro (y se tiene la adivinación en el sentido propio); hacia el pasado, el presente y el futuro( y se tiene la sintomatología medica en su sobre faz, de diagnóstico y de prognóstico); hacia el pasado ( y se tiene la jurisprudencia).  Pero tras este paradigma indiciario o adivinatorio se entrevé el gesto tal vez más antiguo de la historia intelectual del género humano: el del cazador agazapado en el fango que escruta las huellas de la presa. (Ginzburg, 2018, pp. 140-141). 

El texto lleno de ejemplificaciones de aplicación del paradigma indiciario, su autor nos lleva a intentar comprender y encontrarle aplicaciones a lo que presenta, este ensayo tiene ya algunos años de circular ampliamente y aún hoy despierta todo tipo de comentarios, esto es una invitación a su lectura. 

Los siguientes ensayos: Intervención sobre el “Paradigma Indiciario”, nos deja apunte de Ginzburg como el siguiente: 

Pero pienso que mi ideal historiográfico sería una historiografía que fuese al mismo tiempo de tipo Cezanne, pero también de tipo Monet –es decir, que nos diese también la fragilidad de lo vivido que está allí y que se nos escapa, porque no cuenta para nada o casi, o porque solo cuenta cabalmente para aquél que lo ha vivido.  Una historiografía que entonces, acertara lo mismo a reconstruir lo efímero, ese carácter efímero de lo vivido, que la geología profunda en la que esto efímero se inserta.  Conozco un historiador que ha avanzado, en mi opinión, en esta justa dirección, y ese historiador es Marc Bloch.  Creo que los libros como La Sociedad Feudal o los Reyes Taumaturgos caminan precisamente sobre esta línea, doble pero no contradictoria. (Ginzburg, 2018, p. 202). 

Además Carlo Ginzburg lanza algunas consideraciones sobre este tema en particular: 

una cosa es proponer el estudio de ciertos temas, y otra cosa distinta es estudiarlo realmente.  Estudiarlos de verdad, es algo extremadamente fatigoso.  Y no me vanaglorio de si haberlos estudiado de verdad, porque fue un placer que yo mismo elegí; pero sigue siendo cierto que es algo muy fatigoso. (Ginzburg, 2018, p. 203). 

El autor nos lleva de la mano sobre esta serie de interesantes ensayos por ejemplo: Datación absoluta y datación relativa: Sobre el método Longhi, que nos enfrenta a problemas de datación en documentos históricas y vestigios humanos que dependen de series cronológicas.  Así mismo, el ensayo titulado De todos los regalos que le traigo al Kaisare… Interpretar la película escribir la historia, en el cual nos introduce a nueva fuentes de investigación histórica como lo es el cine.  Continúa con el ensayo: Pruebas y posibilidades.  Comentario al margen del libro “El regreso de Martín Guerre” de Natali Zemon Davis, en donde nos encontramos nuevamente con fuentes judiciales para penetrar en el mundo de los campesinos franceses del Siglo XVI.  Luego proseguimos con el escrito Acerca de la historia local y la microhistoria, en el cual Ginzburg retorna sobre los postulados de la microhistoria y las cosas que le unen y le separan de la historia local, señalando: 

La microhistoria, en resumen, no es un atajo.  No se trata de extirpar fragmentos de archivo para ponerlos, crudos y sangrantes, bajo la nariz del lector.  La reconstrucción del contexto, la elaboración de preguntas sobre una base comparativa, implican un trabajo lento y fatigoso.  Y es necesario que la historia local se renueve: pero los vínculos con las tradiciones eruditas locales, laicas y eclesiásticas, deben ser mantenidos, si no quieren caer en el diletantismo y la visión solo aproximativa. (Ginzburg, 2018, p. 319). 

 La parte final del libro de Carlo Ginzburg aborda temas como:  Saqueos rituales. Premisas de una investigación en curso, en el cual se investiga sobre el problema de los saqueos a viviendas de personas de la clase alta y su continuidad hasta nuestros días, en ese sentido el autor señala: 

En la afirmación violenta del derecho del saqueo, al mismo tiempo consuetudinario y transitorio, afloran de golpe valores y tensiones latentes en los periodos de normalidad, y por consiguiente ausentes dentro de la documentación.  De aquí el valor sintomático de un fenómeno marginal, como estos saqueos a los que hemos definido también rituales.  Esta investigación, de la que aquí presentamos los primeros resultados, puede ser comparada a un experimento que explora reacciones de un organismo dentro de una situación excepcional. (Ginzburg, 2018, pp.358-359). 

El décimo artículo que conforma este libro se titula: El inquisidor como antropólogo, en el mismo Ginzburg lanza ideas provocativas en torno a la relación que establecían los inquisidores, a quienes por cierto debemos mucho de nuestro conocimiento del pasado europeo y americano, con las personas sometidas a procesos por herejía, indicando que las actas que se llevaban dentro de estos procesos podrían en nuestra época ser comparadas con los cuadernos de apuntes de los antropólogos en los cuales se han registrado un trabajo de campo de muchos siglos.  Indicando Ginzburg, como especialista en estos procesos, que:

Los personajes a cuyo encuentro asistimos en los textos de estos procesos inquisitoriales no estaban, como es obvio, colocados sobre el mismo plano (y lo mismo se podría decir, aunque en un sentido diferente, para los antropólogos y sus informantes). Esta desigualdad en el plano o nivel del poder (real o simbólico), explica porqué la presión ejercida por los inquisidores, para arrancar a los acusados la verdad que andaban buscando, ha sido por lo general coronado por el buen éxito.  Estos procesos nos parecen entonces, además de repetitivos, casi monológicos (para usar uno de los términos favoritos de Bakhtin), en el sentido de que generalmente las respuestas de los acusados no hacían otra cosa que repetir y aceptar las preguntas de los inquisidores… Estos documentos deben ser leídos como el producto de una relación específica, profundamente desigual.  Para descifrarlos, debemos aprender a captar detrás de la superficie lisa del texto un sutil juego de amenazas y temores, de asaltos y de retiradas.  Debemos aprender a desenredar los hilos de varios colores que constituían el entretejido de estos diálogos… Porque no existen textos neutrales: e incluso un inventario notarial implica un código que es necesario descifrar. (Ginzburg, 2018, pp. 371-373. 

Podemos notar que el pensamiento de Ginzburg gira alrededor de una lectura crítica de las fuentes documentales que son utilizadas por las ciencias humanas e indica que, cualquiera que sea la naturaleza de los documentos, estos deben ponerse bajo la lupa del investigador y descifrar su código, antes de considerar que lo que dice la prensa escrita o televisiva moderna es la verdad sin más.  Todo debe ser sometido a la crítica, nada debe quedar al margen de esta premisa de la historiografía moderna.

En el articulo fina de este texto Conversar con Orión, Ginzburg indica que en la investigación la casualidad no existe, porque ninguna investigación parte de cero.  Señala que el azar tiene sus límites y que estos están ligados sobre todo al trabajo de selección previo.  Así el recurrir a determinadas fuentes está marcado por los intereses de investigación que se tienen con anterioridad, el investigador ya sabe con certeza que puede encontrar en las fuentes elegidas.  Indica Ginzburg “al reconocimiento de un tema de investigación promisorio (la instantánea) debe de seguir necesariamente la película: o para hablar sin metáforas, la investigación.” (Ginzburg, 2018, p. 400). 

Resulta una experiencia enriquecedora la lectura del libro de Carlo Ginzburg: Tentativas (2018), palabra que según el autor se deriva del latín temptare: tocar, palpar, es como sumergirse en el universo de un hombre que su vida ha sido la investigación y la docencia al más alto nivel.  Carlo Ginzburg representa la academia moderna y uss inquietudes y propuestas en un mundo convulso en el cual se ha perdido la esperanza en muchas cosas, las tentativas de Ginzburg nos muestran a un científico social en su laboratorio ensayando a descifrar la realidad presente, el pasado y el futuro de la humanidad.  Ginzburg es el ejemplo del académico al que “nada de los social humano le es ajeno”.

Estamos, como académicos y estudiantes, enfrentados a una de las coyunturas más complejas de nuestra historia.  En este contexto debemos conocer mejor nuestra sociedad, debemos estudiar con las mejores herramientas.  Es una premisa fundamental estar al día con el conocimiento que se produce en el planeta.  La obra del doctor Carlo Ginzburg viene a iluminar espacios de investigación, a abrir el abanico de temas y problemas y a reafirmar la naturaleza profundamente crítica de las ciencias sociales.

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