El McDía Feliz, un discurso publicitario contemporáneo

-Por Pablo Dávila.


  ↓Recientemente se realizó el McDía feliz, evento que tiene 20 años en el mercado guatemalteco. En esta actividad la empresa de comida rápida Mcdonalds promociona su hamburguesa más famosa: “el big mac”, y lo dispone en todos sus restaurantes, anunciándolo por cuantos medios -masivos y alternativos- disponga para pautar.

Lo recaudado el McDía Feliz es donado a diferentes entidades benéficas con distintos rubros de apoyo para la comunidad guatemalteca. Se acota que lo único que se dona es lo que se recolecta de su producto estrella, el resto de las ventas van para algunos bolsillos.

La responsabilidad social junto con la publicidad han sido componentes importantes para que se popularice este día, también los dos decenios en el mercado han provocado que sean más y más los y las jóvenes que se suman a movimientos como estos, que lo intentan es promover un cambio en el contexto guatemalteco, en una sociedad sumida en pobreza, sobrepoblación, choques ideológicos, analfabetismo funcional y cuantos problemas que podríamos agregar.

Son varios los establecimientos que realizan estas actividades, con toda la intención de posicionarse en la mente de los consumidores como una empresa consciente, con una filosofía corporativa impecable y con altos valores éticos capaces de construir una mejor nación.

¡Y está genial! Pero todo comienza de nuevo cuando solo es utilizado como un discurso comunicacional que vende, y que presenta a una empresa que está construida bajo una reputación, ya lo mencionaba Philip Kotler en una entrevista realizada hace algunos años que versaba sobre el Marketing 1.0, 2.0 y 3.0, manifestaba que en el futuro todas las marcas deberán presentarse como un ente que se preocupa por el bienestar social.

Actividades como esta, no la primera, ni la última, ni la única que ha lograda alcanzar con frases como: “ayúdame a ayudar”, “usted compra y yo dono”, “usted paga, y yo quedo como héroe” entre otros discursos de la misma índole.

Estos discursos únicamente se consiguen luego de mucho tiempo de acciones, alianzas estratégicas y posicionamiento en la mente del consumidor, además, de hacer un excelente trabajo, sobre todo porque hacen creíble que están alcanzando los objetivos propuestos, ¡comunicarlo!, no deben olvidar comunicarlo para que el círculo del discurso publicitario vuelva a iniciar.

Las personas en un afán de ayudar co-construyen nuevas conciencias sobre los productos, servicios y marcas que les rodean, el ser humano es fácilmente motivado a realizar acciones que casi nunca reflexiona, sobre todo si se trata del proceso de compra que pareciera ser para una buena causa.

Finalmente, es importante pensar que hay muchas maneras para que las personas puedan ayudar, además, hay alternativas gubernamentales que no implican la compra y posicionamiento de una marca para hacerlo, pareciera que este tipo de acciones tiene intenciones ocultas que no se ven a siempre vista y que pasan como la buena acción del día. ¿Y usted compró por ayudar o por la influencia de los discursos publicitarios contemporáneos?

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